La capilla

Análisis detallado de la nave gótica, la bóveda de mocárabes dorados, el retablo mayor y la epigrafía árabe conservados en el recinto.

Exterior

La capilla es adyacente a la iglesia del Salvador, si bien su fachada da a la calle Santa Úrsula. Lo más significativo de esta fachada es el escudo que se encuentra encima de la única ventana. En la parte central destaca el escudo de los Reyes Católicos, con el águila de S. Juan en la zona posterior, y en la inferior, a un lado, el yugo y, al otro, las flechas, símbolos estos que representan las iniciales de los nombres de los reyes: Isabel (Y) y Fernando (F). En la parte inferior, junto al yugo y las flechas, está el escudo partido de la familia Álvarez de Toledo Zapata. A la izquierda, las armas correspondientes a sus antepasados los Bocanegra y los Ajofrín, aquellos representados por una cruz simple en la parte superior y estos por unas cruces flordelisadas. Y a la derecha, un león rampante, probable representación de los Álvarez.

La puerta recoge el escudo de los Cedillo, a la derecha; y el de los López de Ayala (dos lobos pasantes) a la izquierda. La adopción de las armas de los Ayala por la familia Álvarez de Toledo Zapata se produjo en 1684, una vez declarada extinta la descendencia masculina de Fernán Álvarez y pasados los derechos a los sucesores de su hija mayor, casada con un Ayala o López de Ayala.

La entrada a la capilla desde el interior del templo es la original y de estilo gótico, con el escudo de los Cedillo sostenido por dos ángeles en la clave del arco. Presenta una reja bien labrada de la misma época y, de nuevo, con el escudo de la familia en la parte superior central y dos medallones a los lados con sendas efigies.

Interior

La capilla presenta un cuerpo principal, de gran amplitud, con un techo en forma de bóveda, en cuyo arranque se lee la inscripción siguiente: Esta capilla mandó hacer el honrado caballero Fernando Álvarez de Toledo, secretario y del Consejo de los cristianísimos príncipes, el rey don Fernando y la reina doña Isabel.

Además del cuerpo principal, el conjunto incluye una capilla menor, adosada a la principal, llamada capilla del Calvario, y una sacristía, además de la cripta funeraria.

El retablo mayor

Debió de ser encargado a fines del siglo XV a algún artista de renombre que probablemente estuviese trabajando en aquel tiempo en la catedral de Toledo o para algún noble importante. Hoy por hoy se desconoce quién fue su autor, si bien pudiera ser de Pedro Berruguete o Juan de Borgoña (éste activo en Toledo desde 1495) o de la escuela de alguno de ellos.

Se compone de cinco calles (cuatro de ellas con pinturas y la del centro con esculturas) y tres cuerpos. En el inferior o primer cuerpo aparecen, al lado derecho, san Pedro y san Juan Evangelista; en el centro, la escultura de santa Catalina de Alejandría, representada no con la rueda de cuchillas, sino con una espada en una mano; en la otra, un libro, y con corona; y, a la izquierda, san Juan Bautista y Santiago Apóstol.

En el cuerpo intermedio, vemos, de izquierda a derecha, la Anunciación, el Nacimiento de Jesús, la escultura de la Virgen con el Niño, la Adoración de los Reyes Magos y la huida a Egipto.

Y en el tercer cuerpo o superior, la traición de Judas; la flagelación; en escultura, el Calvario, en el ático; la Piedad; y la Resurrección.

La inscripción árabe

En la pared frente a la entrada moderna se puso una inscripción árabe encontrada en 1893, al hacer obras en la capilla D. Jerónimo López de Ayala Álvarez de Toledo y del Hierro, XV conde de Cedillo.

La inscripción dice así: «En el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso, se levantó este palacio (o galería) con la alabanza y protección de Alá bajo la dirección de los dos empleados de la obra pía (de los legados piadosos), los dos directores, Abderrahmán ben Mohamad ben Alberola y Káçim ben Cahlán en el mes de racheb del año 432 (11 de septiembre de 1040 a 30 de agosto de 1041); compadézcase Alá del legatario (del que destina esto a usos piadosos), del que cuide o tome parte en su obra, del que en él haga la oración y del que lea en él: amén, oh señor del universo: y bendiga Alá a Mahoma, el último de los profetas, y concéda(le la paz)”

La capilla del Calvario

En la pared opuesta a la puerta se abre una pequeña capillita denominada de la Crucifixión o del Calvario, destinada a enterramiento de los hermanos Juan Álvarez de Toledo y Bernardino de Alcaraz, hijos del secretario Fernán Álvarez y maestrescuelas de la catedral toledana. Se construyó a mediados del siglo XVI sobre un espacio comprado al vecino monasterio de Santa Úrsula. En el exterior sobresalen el blasón de los Cedillo por encima del arco y la reja renacentista, asimismo con escudo de la familia partido por el lugar en que se abre y un medallón a cada lado.

En el interior destaca, la bóveda de mocárabes recubierta de panes de oro, apoyada en cuatro pechinas y, entre ellas, encima del retablo la figura de Dios Padre y, en los otros tres lados, el escudo de los Cedillo coronado con un capelo por las dignidades catedralicias que ostentaban los fundadores.

Preside la capilla el retablo de la Crucifixión pintado hacia mitad del siglo XVI por Juan Correa de Vivar (h. 1510-1566).

A uno y otro lado de la pintura están los retratos, a la izquierda, de Juan Álvarez de Toledo (1478-1546), y, a la derecha, de su hermano Bernardino de Alcaraz (1484-1556).

En la parte superior aparece un escudo cuartelado. En el lado derecho de este, arriba el escudo de los Cedillo (Bocanegra y Ajofrín) y abajo el león con la torre tumbada posiblemente de los Álvarez. Y en el lado izquierdo, arriba el león rampante de los Ponce con unos bastones de mando y, abajo, la luna de los Luna.

La cripta

Bajo el cuerpo principal se halla una cripta funeraria, en la que están enterrados miembros de la familia.

Dª M.ª del Carmen Vaquero Serrano